Hay algo que debemos decir con claridad: la vida cristiana no es una silla cómoda. Es una pista.
Pablo no usó la imagen de un paseo. Usó la imagen de una carrera.
Una carrera exige enfoque. Exige disciplina. Exige intención.
“Corran, pues, de tal modo que lo obtengan.”
(1 Corintios 9:24)
Esa frase no es decorativa es urgente nuestros niños están creciendo en una cultura que les enseña a competir por aplausos, seguidores y validación inmediata. Pero casi nadie les está enseñando a correr por algo eterno.
Y aquí surge la confrontación pastoral:
¿Estamos formando espectadores del Evangelio… o corredores del Reino?
1. La fe no es pasiva
Una carrera implica movimiento un corredor que no se mueve, pierde.
Hebreos 12:1 dice:
“Corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.”
Perseverancia no es emoción momentánea,es constancia diaria muchos niños comienzan entusiasmados. Cantan fuerte,participan,se emocionan,pero sin formación profunda, la emoción se enfría.
La analogía de una carrera es poderosa porque comunica algo que no siempre enfatizamos en ministerio infantil: la vida con Cristo requiere entrenamiento.
Entrenamiento en arrepentimiento.
Entrenamiento en obediencia.
Entrenamiento en amor.
Entrenamiento en dependencia del poder de Dios.
Una motocicleta sin aceite se arruina un corazón sin arrepentimiento se endurece,una moto sin gasolina no avanza.
Un niño sin el poder del Espíritu no puede sostener su fe la imagen no es solo creativa es formativa.
2. La confrontación espiritual que necesitamos
Si somos honestos, a veces suavizamos el discipulado infantil porque tememos que sea “demasiado fuerte”.
Pero la Biblia no presenta la vida cristiana como algo superficial, la presenta como una carrera que vale la pena ganar.Y ganar no significa ser mejor que otros significa terminar fiel.
El mundo está formando niños veloces para competir nosotros debemos formar niños firmes para perseverar.
¿Les estamos enseñando a depender del “equipo”?
En una carrera real, nadie corre solo hay un jefe de equipo, mecánicos, estrategia, dirección. En la vida cristiana, Jesucristo es quien guía, corrige, sostiene y orienta eso es discipulado: enseñar a los niños a mirar a Cristo como su guía constante.
3. Aplicación real para Maestros y líderes
¿Cómo llevamos esto a la práctica sin convertirlo en presión?
Primero: cambia el lenguaje de éxito por el lenguaje de fidelidad.
No preguntes: “¿Eres el mejor?”
Pregunta: “¿Estás siendo constante?”
Segundo: crea hábitos espirituales pequeños pero firmes.
Un momento diario de oración.
Un versículo memorizado con intención.
Un acto concreto de obediencia cada semana.
Tercero: normaliza el arrepentimiento.
Enseña que admitir errores no es perder la carrera. Es mantenimiento espiritual.
Cuarto: enfatiza la meta eterna.
1 Corintios 9:25 nos recuerda que el premio no se echa a perder.
Los trofeos humanos se desgastan.
La recompensa eterna permanece.
4. Una herramienta para estructurar esta visión
Si deseas presentar esta enseñanza con una narrativa dinámica, creativa y estructurada que ayude a los niños a comprender la disciplina espiritual a través de una analogía poderosa, puedes explorar el material completo aquí:
https://www.losninoscuentan.com/enciendan/index.php
No como promoción superficial, sino como apoyo para convertir esta visión en una experiencia concreta y bien organizada para tu iglesia.
Conclusión
La carrera ya comenzó.Nuestros niños están corriendo, lo sepan o no.La pregunta es: ¿hacia dónde? No estamos formando niños para ganar aplausos estamos formando niños para terminar fieles.Y cuando un niño entiende que su vida tiene una meta eterna, algo cambia la obediencia deja de ser obligación y se vuelve propósito, no criemos corredores distraídos criemos discípulos perseverantes; porque el premio no está en la vitrina está en la eternidad.
Preguntas finales con respuestas
-
¿Cómo enseño disciplina sin generar legalismo?
Enfocando la disciplina como respuesta de amor, no como requisito para ser aceptado. -
¿Qué hago si los niños pierden entusiasmo rápidamente?
Enseña perseverancia, no solo emoción. La fe madura se construye con constancia. -
¿Cómo puedo explicar la recompensa eterna a niños pequeños?
Usando ejemplos concretos: algo que nunca se rompe, nunca se pierde y nunca termina. -
¿Por qué es importante hablar de esfuerzo en la vida cristiana?
Porque la Biblia lo hace. La gracia nos salva, pero la fidelidad nos forma. -
¿Cuál es el mayor objetivo al enseñar esta analogía?
Que los niños comprendan que seguir a Cristo no es un evento momentáneo, sino una carrera que vale toda la vida.